HISTORIA DE ARAGÓN Y DEL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL (MLNA)

HISTORIA DE ARAGÓN Y DEL MOVIMIENTO DE LIBERACIÓN NACIONAL (MLNA)

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El siguiente texto ha sido desarrollado con el objetivo de servir de soporte teórico a la juventud revolucionaria aragonesa. Pretende ser una herramienta formativa que nos ayude a conocer el desarrollo histórico de nuestro Pueblo y a entender los aspectos políticos que ha tenido la lucha de clases y de liberación nacional en Aragón, así como sus antecedentes, su evolución a lo largo del tiempo y nuestro papel como movimiento juvenil en la actualidad.

La formación histórica de Aragón como sujeto político

Aragón es una pequeña nación situada en el tramo central del Valle del Ebro, entre las cordilleras pirenaica y celtibérica. Geográficamente somos un país diverso; de las altas y nevadas montañas del norte, a las tierras rojas del sur, pasando por el desierto amarillo de los Monegros y la vía verde de la Ribera. Esta diversidad, reflejada tambien en nuestras lenguas, cultura y tradiciones, ha forjado el carácter plural y abierto de nuestro Pueblo y es clave para entender nuestro desarrollo histórico a través de los siglos.

El territorio que hoy ocupa Aragón fue poblado en la antigüedad por diferentes tribus íberas y celtíberas, por los romanos, árabes, cristianos, judíos, etc. Es en el período prerromano cuando surgen las que más tarde serán algunas de las ciudades más importantes del país: Bolskan (Uesca), Salduie (Zaragoza), Turboleta (Teruel), etc. Si bien, no empezamos a hablar de Aragón como tal hasta el año 828, momento en que se considera que nace en una franja montañosa del Pirineo el condado de Aragón -entonces bajo dominio franco- que pronto pasaría a formar parte de Navarra, hasta que en el año 1035, el condado logra su independencia y, tras unirse a los condados de Sobrarbe y la Ribagorza, dará lugar al nuevo Reino de Aragón, que irá creciendo poco a poco entre los siglos XI y XII hasta alcanzar aproximadamente su extensión actual. A su vez, las lenguas aragonesa y catalana comenzarán a desarrollarse y a expandirse hacia el sur al ritmo que la gente de los valles pirenaicos se van asentando en esas tierras. La unión entre el Reino de Aragón y el Condado de Barcelona en 1164 dará lugar a una nueva etapa de expansión, ya no del Pueblo aragonés, que se había asentado aproximadamente dentro de las fronteras del Reino, sino de la Corona de Aragón, que funcionará como una confederación descentralizada de Estados autónomos y que se extenderá por todo el Mediterraneo. Es importante entender la diferencia entre lo que era el Reino y lo que era la Corona, porque tiende a llevar a confusión. La Corona de Aragón era una confederación de Estados de la cuál formaban parte diferentes reinos y otras entidades territoriales: Aragón, Valencia, Mallorca, Catalunya, Cerdeña, Córcega, Sicilia, Neopatria, etc. Ya en 1412, la llegada de la dinastía castellana de los Trastámara, supondrá el inicio de la decadencia y el primer golpe a nuestra soberanía, iniciándose un proceso de sustitución lingüística del aragonés y el catalán, que entonces eran lenguas oficiales, en favor del castellano, especialmente en la corte. A pesar de ello, nuestras lenguas seguirán siendo de uso común entre las clases populares en la mayor parte del país. A su vez, la llegada al poder de los Trastámara acabaría desembocando en el matrimonio de los Reyes Católicos. Generalmente, el españolismo tiende a explicar el origen de España partiendo de la mitificación éste suceso, lo cuál es una falacia y una burda manipulación histórica. El matrimonio de los Reyes Católicos NO supuso en ningún caso una unión política entre los estados aragoneses y Castilla, fue tan solo una unión dinástica, es decir, que aunque tuviesen un Rey común, eran estados soberanos e independientes entre sí, con lenguas, fueros (leyes), instituciones y culturas diferenciadas.

El Aragón de las rebeliones campesinas

La historia de Aragón es una historia de lucha, de resistencia y de dignidad de los pobres ante las injerencias de sus explotadores. La Edad Moderna llegó a nuestra tierra en medio de un clima subversivo caracterizado por el estallido de revueltas campesinas que buscaban derrocar los privilegios y el despotismo de la nobleza. Las tensiones entre el pueblo aragonés y la monarquía se intensificaron hasta el punto que los levantamientos antiseñoriales se sucedían uno tras otro por todo el país. Tanto era así que durante medio siglo, las Comunidades de Teruel y Albarrazín permanecieron en rebelión contra Felipe II. Hechos que acabarían con la invasión de estas regiones por parte de las tropas castellanas y una brutal represión contra la población. Monclús, Ayerbe, Alquezra, Fariza, Tamarit de Llitera, Borja o L’Almúnia fueron algunas de las otras villas donde estallaron levantamientos populares que poco a poco irán generando un clima subversivo y profundamente antimonárquico. La persecución iniciada por parte del Rey contra el aragonés Antonio Pérez -acusado de traición a la Corona, de conspirar contra el Rey, de homosexualidad, de herejía y de blasfemia- fue la gota que colmó el vaso y el 24 de septiembre de 1591 estallará en Zaragoza la “Rebelión Aragonesa”, una de las primeras revueltas populares modernas en Europa. Bajo el grito de “Viva la Libertad”, el campesinado aragonés se alzó en armas contra la monarquía de Felipe II y la Inquisición española. Tristemente, estos hechos finalizarían con la invasión y la ocupación militar de nuestro país por parte de las tropas castellanas, que ejercerían una durísima represión contra nuestro pueblo y contra las instituciones aragonesas que habían dado apoyo y cobertura a la Rebelión. Los principales líderes de la revuelta, provenientes de todas las clases sociales, serían torturados y asesinados públicamente sin juicio previo el 20 de diciembre de 1591, entre ellos Juan de Lanuza, Jusiticia de Aragón y principal impulsor de la Rebelión. Sus cabezas serían clavadas en las puertas de la ciudad a modo de amenaza contra la población. El 20 de diciembre sería una fecha que quedaría marcada en la memoria colectiva de nuestro Pueblo y es actualmente reivindicada como Día Nacional de la Lucha Aragonesa. También cabe destacar en relación a estos hechos el caso de las Bruixas de Laspauls, 24 mujeres que habían apoyado la Rebelión Aragonesa y que fueron acusadas de brujería y asesinadas en menos de dos meses. El caso de Laspauls supone la caza de brujas más masiva en menos tiempo de la que se tiene constancia en toda la historia, con más mujeres asesinadas incluso que en Salem (19) y Zugarramurdi (12). A nivel político-institucional, las consecuencias serían desastrosas. La monarquía hizo y deshizo a su gusto para tener bien intervenidas las instituciones aragonesas, reservándose entre otras cosas el derecho a destituir al Justicia, a nombrar virreyes castellanos y a promulgar leyes sin el acuerdo de la totalidad de las Cortes de Aragón.

Nos enfrentamos así a un nuevo siglo, el XVII, de aceleración de la decadencia institucional del Reino y que culminará en 1707 con la emisión de los Decretos de Nueva Planta, una serie de documentos expedidos por Felipe V de Borbón, por los cuáles fueron abolidos definitivamente los fueros de Aragón, Catalunya, València y Baleares “por derecho de conquista”, como castigo por haber luchado contra el proyecto centralista borbónico durante la Guerra de Sucesión, convirtiendo a las naciones de la Corona de Aragón en meras provincias castellanas, al pasar a depender políticamente del Consejo de Castilla y al imponerse en ellos sus leyes y su lengua, perdiendo definitivamente su independencia y pasando a integrar el nuevo sujeto supranacional que se extenderá hasta la actualidad: el Reino de España. A esta situación le seguiría un nuevo periodo de agudización de la lucha de clases, representada en el enfrentamiento entre campesinado y Régimen feudal. Es por ello, que sumidas las clases populares en una grave crisis económica sustentada en el reparto injusto de la tierra y que beneficiaba a los grandes propietarios latifundistas, acabaría estallando en diferentes puntos del Estado el Motín del Pan de 1766, una revuelta social especialmente fuerte en Aragón (Zaragoza, Calatayud, Daroca, Borja, Alcanyiz, etc.). Se produjeron manifestaciones y los campesinos asaltaron y quemaron las casas y palacios de los especuladores ante la negativa de estos a bajar el precio del pan.

El siguiente episodio destacado llegaría con la Guerra de los 6 años y la resistencia popular a la invasión de Napoléon durante “Los Sitios de Zaragoza” en 1808. Aragón quedó devastado y su economía mermada. Tras estos episodios, nos encontramos en un momento de profunda crísis del Antiguo Régimen y entre 1834 y 1840 se producen gran cantidad de motines antiabsolutistas que dan lugar a la creación de las Juntas Revolucionarias, que serían órganos destinados a derrocar la superestructura feudal y, posteriormente, instaurar un régimen democrático. En Aragón, entre otras cosas, el movimiento juntista lleva a cabo la desamortización y nacionalización de bienes eclesiásticos, exigen la libertad de imprenta y llegan a declarar la independencia durante 12 días. A su vez, en esta época aumenta el éxodo rural hacia las ciudades, que comenzaban a industrializarse, especialmente Zaragoza, donde comienza a desarrollarse el movimiento obrero.

El nacimiento del movimiento obrero en Aragón

En 1868 se volverían a formar Juntas Revolucionarias que darían lugar a la Revolución de Septiembre, una insurrección republicana que conseguiría obligar a la reina Isabel II, que cedería su reinado a Amadeo I de Saboya. Al año siguiente, se celebrarían elecciones que darían como resultado una amplia victoria a los republicanos en Aragón, mientras que en España ganarían los monárquicos, aunque la figura del rey iría perdiendo simpatías hasta que finalmente Amadeo I se vería obligado a renunciar y a exiliarse, proclamándose en 1873 la I República española. Ese año, todos los escaños de Aragón fueron para los republicanos, entre los que pronto surgirían dos grupos, los unionistas y los federalistas. A su vez, dentro de las filas federalistas se plantearíán disensiones entre los partidarios de esperar a que las Cortes españolas planteasen la federación de cada territorio (liderados por el catalán Pi i Margall) y los partidarios de la inmediata proclamación del Estado aragonés (liderados por el sindicalista obrero López Montenegro, quien era además el coordinador de la sección zaragozana de la AIT). Estas aspiraciones serían finalmente canalizadas a través del movimiento cantonalista, cuyas posturas y trabajo se apoyaron en el naciente movimiento obrero, llegando ese mismo año a proclamar cantones en varios puntos de Aragón (Zaragoza, Tamarit de Llitera, Balbastro, Monzón, toda la Ribagorza, etc.). En 1870 se había formado la Unión Obrera y al año siguiente se formó la Federación Obrera Zaragozana. Nos encontramos, por tanto, en un momento de auge para el movimiento obrero aragonés. Tanto era así que Zaragoza fue la ciudad encargada de acoger y organizar el II Congreso de la rama española de la AIT, marcado por el inicio de los roces entre anarquistas y socialistas. Cabe destacar la presencia en el Congreso de Laura Marx y Paul Lafargue, quienes se refugiaron en Aragón huyendo de la represión sufrida tras la Comuna de París y los cuáles activarían las primeras células obreras en Uesca, Boltanya, Monzón, Graus, Ayerbe y Tardienta. El Congreso se llevó a cabo de manera semiclandestina en previsión de una posible prohibición por parte de la Delegación de Gobierno, lo cual, finalmente, ocurrió, hecho ante el cual los obreros zaragozanos iniciaron una huelga de protesta. Estos primeros años de movimiento obrero aragonés se caracterizan principalmente por la hegemonía del anarquismo sobre otras tendencias y por la situación de preindustrialización del país. En 1893, el anarquista bajoaragonés Santiago Salvador Franch haría estallar una bomba orsini en el Liceo de Barcelona, donde se reunía la oligarquía local, lo que iniciaría una gran ola represiva contra el movimiento libertario a nivel estatal. Esta fue también una época de revitalización de la conciencia nacional aragonesa en la que se comienza a repensar Aragón en términos de país, nación o patria desde perspectivas republicanas, federalistas, obreristas-cantonalistas o regeneracionistas, aunque generalmente -con excepciones- no se llegó a cuestionar el marco nacional español, destacando por su repercusión el pensamiento de Joaquín Costa. En este sentido, en 1883 se redactaría la Constitución Federal del Estado Aragonés, que aunque finalmente no sería aprobada, sería el primer proyecto de autogobierno impulsado en el Aragón contemporáneo. Se trataba de un texto contitucional según el cual quedaría proclamada una República Aragonesa de carácter radical-democrático dotada de gran cantidad de derechos civiles y sociales. Por su parte, las décadas siguientes serán claves en la configuración del movimiento obrero aragonés. En 1899 se creará el Centro Obrero, que servía de sede de las Sociedades de Oficios y en 1900 despegará la industrialización de Zaragoza, dando pie a la conformación de un nuevo y potente proletariado urbano, que tenderá a organizarse en torno a asociaciones de oficios y agrupaciones locales.

I Ola del aragonesismo: diáspora, nacimiento y materialización del nacionalismo aragonés

El papel de la diáspora fue clave en la configuración del aragonesismo político moderno. El éxodo aragonés se produciría especialmente hacia Catalunya. Llegando la Ciudad Condal a acoger a más de 80.000 aragoneses en 1930 (casi el 10% de la población de la ciudad). Gaspar Torrente, aragonés de la Ribagorza, era uno de esos emigrantes. Actualmente es considerado el padre del nacionalismo aragonés. Hijo de una familia extremadamente pobre, su madre murió cuando él tenía solo un año y desde niño tuvo que ayudar a su padre en el oficio familiar, yendo de pueblo en pueblo por toda la comarca ofreciendo sus servicios de sastre a cambio muchas veces de trigo o patatas. Así, recorriendo largos caminos cubiertos de nieve, de caserío en caserío, iba curtiendo su espíritu de lucha y rebeldía aragonesa contra la pobreza impuesta a nuestra tierra por caciques y colonos. A la edad de nueve años murió también su padre, y tanto Gaspar como sus hermanos y hermanas tuvieron que emigrar a Barcelona, es allí donde, durante su juventud, inicia su militancia y entra en contacto con otros aragonesistas.

En 1916 había nacido en Zaragoza la Unión Regionalista Aragonesa (URA) y en 1917 surge un núcleo de la URA en Barcelona, del cuál se excluye inicialmente a Torrente debido a su condición de obrero y no de intelectual, sin embargo es aceptado poco después y no tardará en convertirse en el líder indiscutible de la corriente más radical del movimiento, trabajando sobre todo desde las juventudes del partido (las JRA). El 23 de diciembre de 1918, con motivo del recuerdo de la Rebelión Aragonesa, el entorno juvenil aragonesista organizó en el Centro Aragonés de Barcelona, en palabras de Torrente el “primer acto del aragonesismo radical”, el cuál, sin embargo, no contó con la aprobación de la propia URA. Sería la primera celebración de lo que hoy conocemos como el Día Nacional de la Lucha Aragonesa (20-D) de la que se tiene constancia. Este acto acelerará el viraje del aragonesismo hacia posiciones explícitamente nacionalistas. Durante ese año y el siguiente, la revista El Ebro sirvió de plataforma para las primeras formulaciones abiertamente independentistas, generándose los primeros enfrentamientos entre la corriente nacionalista-radical y la regionalista-moderada, imponiéndose finalmente las tésis nacionalistas dentro del partido y rechazando el regionalismo, por lo que pasaría a denominarse oficialmente Unión Aragonesista (UA). Desde ese momento se intentará organizar a los aragonesistas del interior y a los de la diáspora en una sola organización, surgiendo iniciativas como la Federación de Juventudes Aragonesistas. Por otra parte se continuó con la teorización desde una perspectiva aragonesista radical. Se define a Aragón como nación colonizada y explotada por el Estado español, el cuál es considerado un Estado centralista y opresor. En enero de 1923 los militantes de la UA y la JRA iniciarían una campaña de agitación llamando a la acción a los aragonesistas del interior, sin embargo, la llegada de la dictadura de Primo de Rivera ese mismo año provocaría que se perdiese en gran parte el contacto entre los diferentes grupos nacionalistas organizados, prácticamente hasta la llegada del Frente Popular. En 1930, en pleno proceso de reactivación política, Gaspar Torrente, que había vuelto a Aragón dos años antes, inició la edición de El Ideal de Aragón, una nueva publicación aragonesista distribuida desde el interior y que llegaría a ser censurada por la Audiencia Provincial de Huesca. En 1931, de nuevo en Barcelona, madura la idea de articular un partido aragonesista, republicano, nacionalista, antifascista y de izquierdas, que finalmente se materializará en la fundación de Estado Aragonés (EA), el cuál insistirá en la necesidad de crear un Frente Popular Antifascista. El partido, eminentemente juvenil, focalizaba su público en obreros, campesinos y pequeños comerciantes, mostrando una conciencia social y de clase mayor que la ya poco activa UA. Tras la proclamación de la República en 1934 por parte de Lluís Companys, el Centro Social de EA fue clausurado a causa de la implicación de sus militantes en acciones armadas contra las fuerzas de ocupación. Muchos de sus militantes fueron detenidos y el partido quedó en gran medida desarticulado. Por ello, 1935 fue un año de reconstrucción. En las elecciones de 1936 se apoyó al Frente Popular, tras la victoria del cual las juventudes de EA iniciaron una campaña hacia la realización de un Congreso en Casp. Para entonces, tanto Catalunya como el País Vasco habían logrado sendos estatutos de autonomía y Aragón y Galiza iban por el camino de obtener los suyos propios. A este Congreso se sumarían, a parte de EA y sus juventudes, otras 35 fuerzas políticas que habían apoyado al Frente Popular en Aragón, más la UA, las Juventudes Aragonesistas de Izquierdas (ex-JRA), dos diputaciones provinciales, 200 ayuntamientos de todo Aragón, la CNT, etc. De este Congreso saldría una comisión para la redacción de un Estatuto de Autonomía para Aragón. El texto sería entregado a las Cortes el 15 de julio de 1936, pero la autonomía quedaría truncada con el golpe de estado franquista, perpetrado tan solo 3 días después. Las juventudes de EA se integraron en las milicias al inicio de la guerra y Gaspar Torrente, acusado de agitador separatista, fue detenido y hecho preso político en varias ocasiones.

En lo respectivo al movimiento obrero aragonés, los años transcurridos entre 1916 y 1936 fueron años de cambio, actividad y conflictividad social, ideológica y política en forma de huelgas y protestas en respuesta a los abusos de la burguesía, la cual se aprovechaba de la gran cantidad de mano de obra durante el proceso de industrialización de las ciudades. Tanto fue así que Zaragoza, conocida entonces como “la perla del sindicalismo”, alcanzó en 1919 la máxima cota de jornadas perdidas por huelgas del Estado español. Destaca de esta época también el inicio de la expansión del movimiento obrero a la mayoría de núcleos urbanos de Aragón y la virulencia del movimiento social, convirtiéndose la capital aragonesa, junto con Barcelona, en los focos más importantes de lucha armada, dándose casos como el del atentado de los anarquistas aragoneses Francisco Ascaso y Rafael Liberato contra el cardenal Soldevila, quien representaba al ala más conservadora y reaccionaria de la oligarquía local.

El Consejo de Aragón y la Guerra Civil

Había estallado la Guerra Civil y el país había quedado dividido de norte a sur por la mitad. El Aragón occidental se encontraba bajo ocupación del ejército fascista, mientras que el Aragón oriental permanecía en manos de la República. En ese contexto, el 6 de octubre de 1936, reunidos en Buxaraloz representantes de 139 pueblos aragoneses, se aprueba la la creación del Consejo de Aragón (o CRDA), iniciándose así la mayor experiencia revolucionaria de la historia de Aragón, al constituirse con éxito el primer y único estado libertario de la historia. Las ciudades de Fraga (primero) y Casp (después) ejercerían de capitales del nuevo Aragón Libre, que contaba con un gobierno conjunto de anarquistas, comunistas, socialistas y republicanos. Joaquín Ascaso, el entonces presidente del CRDA, declararía que el Consejo recogía la “voluntad, espíritu y aspiraciones del Pueblo aragonés”. Por su parte, el periodista británico George Orwell, quien combatió junto a las Brigadas Internacionales en Aragón, describiría nuestra tierra como “la única comunidad de Europa occidental donde la conciencia revolucionaria y el rechazo del capitalismo eran más normales que su contrario. En Aragón se estaba entre decenas de miles de personas de origen proletario en su mayoría, todas ellas vivían y se trataban en términos de igualdad. En teoría, era una igualdad perfecta, y en la práctica no estaba muy lejos de serlo. En algunos aspectos, se experimentaba un pregusto de socialismo, por lo cual entiendo que la actitud mental prevaleciente fuera de índole socialista. Muchas de las motivaciones corrientes en la vida civilizada —ostentación, afán de lucro, temor a los patrones, etcétera— simplemente habían dejado de existir. La división de clases desapareció hasta un punto que resulta casi inconcebible en la atmósfera mercantil de Inglaterra; allí sólo estábamos los campesinos y nosotros, y nadie era amo de nadie”. La experiencia del Consejo supuso un cambio radical en la vida del campesinado aragonés, al ser las tierras y los medios de producción colectivizados con éxito en beneficio del proletariado. El buen funcionamiento de la colectivización aragonesa fue tal que se realizaron nuevas construcciones hospitalarias, educativas, asistenciasles, agrícolas y de riego, además de abastecer al frente antifascista. Sin embargo, la independencia política que el Aragón Libre ejercía (de facto) irritaba al Gobierno central, por lo que la República, aliándose con el PCE y liberales, dió orden de invadir militarmente y disolver por la fuerza el Consejo de Aragón en agosto de 1937, deteniendo a Joaquín Ascaso y a más de 700 revolucionarios aragoneses y cerrando sus centros obreros.

El 7 de marzo de 1938, el ejército franquista rompería el frente aragonés y comenzaría la invasión del Aragón oriental. Tan solo la 43 División, liderada por “L’Esquinazau”, lograría resistir en los valles pirenaicos hasta junio de ese año en la conocida como Bolsa de Bielsa. Una vez todo el territorio del Estado había quedado en manos de los fascistas, fue instaurada la dictadura franquista. Mientras tanto, Aragón se convertiría en uno de los principales focos guerrilleros que continuarían combatiendo en la montaña al fascismo durante los primeros años de la dictadura.

La victoria franquista trajo consigo una brutal represión. Aragón se convirtió en la nación con mayor número de fosas comunes de todo el Estado. Miles de aragoneses fueron fusilados por las tropas fascistas y otros tantos tuvieron que cruzar los Pirineos para huir de la dictadura. El nacionalcatolicismo literalmente llevó a cabo un genocidio contra la izquierda, instauró una nueva doctrina política, social, cultural y económica y promovió un proceso de apropiación cultural en toda regla, desvirtuando la cultura popular aragonesa y adulterándola para ponerla al servicio de la “hispanidad“. Un caso preclaro es el de las jotas, que siempre habían sido una expresión cultural popular y que fueron usurpadas por el nacionalcatolicismo para ponerlas al servicio de su ideología. En el plano lingüístico, el franquismo ilegalizó en la práctica el uso del aragonés y el catalán, así como del resto de lenguas minorizadas del Estado. Fue un periodo de gran estigmatización de los hablantes, lo que supuso un gran deterioro en la salud de las lenguas aragonesas.

La lucha antifraquista

El franquismo pesó como una losa en los movimientos obreros y aragonesistas, que quedaron prácticamente desarticulados hasta aproximadamente la década de los 60, cuando comienzan a reindustrializarse los núcleos urbanos, los cuáles habían quedado estancados tras la guerra, reapareciendo una clase obrera emergente que se comenzará a organizar en torno a las primeras Comisiones Obreras, mientras que en el mundo rural surgirían las Comisiones Campesinas. Por aquel entonces, prácticamente el único partido defensor de tésis en mayor o menor medida soberanistas con presencia en nuestro país sería el Partido Comunista de España (Internacional), o PCE(i), fundado en 1967 y con presencia en Aragón, Euskal Herria, Catalunya y Andalucía, que más tarde daría lugar al PTA. A su vez, las universidades, que comenzaban a recibir a un gran número de estudiantes de clase obrera, se convertirán en auténticos centros de organización antifranquista, siendo Zaragoza (por su condición de sede de una universidad pública) uno de los principales focos, llegándose a la declaración del estado de excepción en 1969 tras los disturbios en respuesta al asesinato de un estudiante madrileño a manos de la policía y al cierre de la Universidad de Zaragoza en 1970 como fruto de las protestas en solidaridad con los 16 militantes vascos encausados en el Proceso de Burgos. También sería la UZ el centro neurálgico donde surgiría el Colectivo Hoz y Martillo, un pequeño grupo centrado en la realización de acciones armadas de baja intensidad, como el lanzamiento de cócteles molotov o expropiaciones de material, que sin embargo pasaría a la historia tras la muerte accidental del cónsul de Francia, siendo 5 de sus militantes condenados en Consejo de Guerra a 30 años de cárcel. Finalmente serían amnistiados en 1977 tras varias manifestaciones masivas (más de 10.000 personas en Zaragoza) y encierros en iglesias exigiendo su liberación. En éste sentido, sería importante durante esta etapa el papel de los conocidos como “curas obreros”, sacerdotes que romperían con las doctrinas del nacionalcatolicismo y la Iglesia reaccionaria y se implicarían en las luchas sociales, por la amnistía para los presos políticos, por la democracia, cediendo las parroquias para la realización de asambleas clandestinas, etc. Es destacable en Aragón el caso de Manuel Pérez, alias “Poliarco”, Domingo Laín y José Antonio Jiménez Comín, quienes se integraron activamente en el Ejército de Liberación Nacional de Colombia, convirtiéndose el primero de ellos en líder de la guerrilla. Lo mismo ocurriría con agrupaciones como la JOC (Juventud Obrera Cristiana), que abandonarían la ideología tradicional para acercarse a los postulados marxistas y ejercer una militancia antrifranquista y pro-democrática.

II Ola del aragonesismo

Durante los últimos años del franquismo, comienzan a popularizarse las reivindicaciones de carácter nacionalista entre los estudiantes universitarios. Lemas como “Viva Aragón libre” o “Aragón libre y socialista” comenzaban a dejarse oir de nuevo. Eran solo unas chispas del incendio aragonesista que estaba por venir. En este periodo de ebullición las naciones periféricas del Estado (especialmente Aragón, Andalucía, País Valencià, Catalunya y Euskal Herria) viven un momento de reavivación de los sentimientos nacionales. En Aragón, este aragonesismo impregna todos los movimientos sociales, obreros y estudiantiles, articulándose como un movimiento transversal y popular. La recuperación de la cultura y las lenguas propias, el reparto justo de la tierra, la emigración, la reapertura del Canfranc, la lucha antinuclear y sobre todo la lucha en defensa del territorio formarán el corpus de las reivindicaciones aragonesas.

Este ambiente daría lugar a un nuevo escenario político. Nacería en 1972 el periódico Andalán, que se convertiría en el portavoz y la referencia de la nueva izquierda aragonesa, compuesta en los años siguientes por el Partido del Trabajo de Aragón (PTA), el Partido Socialista de Aragón (PSA), el Movimiento Comunista de Aragón (MCA), el Rolde de Estudios Nacionalista Aragonés (RENA), el Movimiento Nacionalista Aragonés (MNA), el Partido Comunista de Aragón (PCA) y otras fuerzas de ámbito estatal como el Partido Comunista de España (PCE), la Liga Comunista Revolucionaria (LCR) o la Organización Revolucionaria de los Trabajadores (ORT), entre otras. A estas habría que añadir otras organizaciones de caracter sectorial, como la Colla Chobenil d’a Fabla, la Asamblea de Emigrantes Aragoneses en Catalunya, los Comités de Estudiantes Revolucionarios de Zaragoza (CERZ), la Joven Guardia Roja de Aragón (JGRA), las Juventudes Aragonesas Revolucionarias (JAR), el Frente de Liberación Homosexual de Aragón (FLHA), el Frente Feminista, la Asociación Aragonesa de la Mujer, la Unión de Mujeres por su Liberación, etc.

La guerra sucia del Estado

En 1975 el régimen franquista pegaba sus últimos coletazos. En este contexto se llevaron a cabo las últimas condenas a muerte del franquismo, una de ellas contra el militante comunista aragonés Ramón García Sanz (militante del FRAP), dos de sus compañeros de organización y dos de ETA. A pesar de la respuesta social y el gran cantidad de apoyo internacional que habían recibido los presos, fueron asesinados “al alba” el 27 de septiembre de ese año. Dos meses después moriría Franco dejando todo “atado y bien atado”.

Los actos masivos secundados durante la jornada de lucha aragonesista convocada en Casp el 4 de julio de 1976 serviría al movimiento popular aragonés como demostración de fuerza y unidad ante el Estado.

Los años posteriores a la muerte del dictador fueron de gran agitación social, respondida por el Estado y grupos paramilitares de ultraderecha con una enorme represión, torturas, ataques e incluso asesinatos de militantes de izquierdas. El 5 de febrero de 1977 se celebró en Zaragoza el primer mitin público legal del PSA y el ambiente en la ciudad estaba muy caldeado, tanto era así que llegaron a recibirse avisos de bomba durante la celebración del acto. Esa misma noche, Miguel Vicente Basanta, obrero y militante comunista, fue asesinado por Francisco Tovar, un policía de paisano, cuando realizaba una pintada en el barrio de San José que decía “TRABAJO SÍ, POLICÍA NO”, junto a la hoz y el martillo. Su asesino no fue nunca condenado por los hechos y el aparato propagandístico del Estado trató de desprestigiar y culpar a Basanta haciéndole pasar por un criminal común y un terrorista.

Ese mismo año se tuvieron por primera vez noticias del FRAVA (Frente Revolucionario Antifascista Vasco-Aragonés), que llevó a cabo varias acciones armadas entre el 77 y el 79.

Por otra parte, el gran calado que las reivindicaciones aragonesistas habían tenido en el movimiento popular marcó el nuevo ciclo movilizatorio, con su respectiva respuesta represiva, basada en la violencia y la guerra sucia impulsada por la UCD y ejecutada por los aparatos policiales y la extrema derecha. En esta época surgió un conflicto en torno a la bandera de Aragón. Durante los años de la dictadura el uso de la cuatribarrada había quedado relegado a la clandestinidad y con la muerte del dictador su uso se hizo especialmente popular entre la izquierda, por lo que tras la muerte de Franco los sectores españolistas trataron de imponer una versión propia con el fin de evitar que la bandera histórica de los aragoneses fuese reconocida de manera oficial. Sin embargo la versión derechista generaba rechazo entre el Pueblo, que se identificaba con la cuatribarrada. Esto llevó a enfrentamientos en reiteradas ocasiones. La noche del 11 de octubre de 1977, en plenas fiestas del Pilar, la policía española cargó contra un grupo de jóvenes que pedían la colocación de la cuatribarrada en el balcón del Ayuntamiento de Zaragoza.

La tensión y el clima de violencia impulsado por la UCD era cada vez mayor, lo que propició que la extrema derecha actuase impunemente. En 1978, en Chaca, un grupo de fascistas hijos de familias adineradas y con altos cargos militares de la zona, trataron de ahorcar a una joven asfixiándola con una bandera de España. Además de provocar otros altercados, agredieron a vecinos de izquierdas del lugar y realizaron varias pintadas con lemas como “ARAGÓN ES ESPAÑA”. Ese mismo año, el 23 de abril y con motivo del Día Nacional de Aragón, cientos de miles de aragoneses salieron a las calles en la que fue la movilización aragonesista más grande de la historia, la cuál no recibió cobertura por parte de los medios de comunicación españoles. Además, se produjeron agresiones a manifestantes por parte de grupos de ultraderecha. Un año después, ya en 1979, y con el objetivo de minimizar la popularidad que la jornada había tenido el año anterior, la UCD se esfuerza en hacer laboral el 23 de abril, instrumentaliza los actos desde las instituciones, los descentraliza para evitar congregaciones masivas de gente y promueve una fuerte presencia de sectores nacionalcatólicos. Esto provoca altercados entre militantes aragonesistas y autoridades en Tarazona, mientras que en Chaca los estudiantes toman las riendas y montan un gran acto político y en Zaragoza se organiza una gran manifestación semi-improvisada que, a pesar de los impedimentos, logra llegar al centro de la ciudad, donde acaba en disturbios al ser reprimida por la policía con gas lacrimógeno. Ese mismo año, el 13 de septiembre, el militante aragonesista José Luis Alcazo, “Josefo”, de 25 años y natural de Albero Baixo, fue vilmente asesinado en Madrid por un comando fascista integrado por hijos de militares de alto rango. Al año siguiente, el 19 de enero de 1980, una treintena de militantes del MNA, PSA, MCA y PTA ocuparon el Palacio Provincial de Zaragoza (Hoy la DPZ) con intención de iniciar una huelga de hambre como protesta al optar la UCD por hacer efectiva la autonomía de Aragón por la vía lenta. Colgaron una cuatribarrada a media asta y con un crespón negro del balcón del palacio, tras lo que fueron violentamente desalojados del edificio por la policía. Ante lo cual los activistas ocuparían el Ayuntamiento, acabando esta acción con varios detenidos. Estas protestas culminarían entre febrero y abril de 1980, cuando PTA, PSA, RENA, FABZ, Frente Feminista y sus organizaciones sindicales y juveniles y a pesar de la oposición tanto del PSOE como del PCE, convocaron manifestaciones en Uesca, Teruel y Zaragoza bajo el lema “Basta de engaños” para denunciar las trabas de la UCD al proceso autonomista. En la movilización de Zaragoza hubo altercados cuando un grupo de fascistas trató de agredir a manifestantes con bates de beisbol, cadenas, barras de hierro en incluso un arma de fuego. Un militante del PTA tuvo que recibir asistencia médica. La policía, que presenció los hechos, no actuó, según informaron, “porque no habían recibido órdenes”.

En este ambiente represivo, la izquierda aragonesista va poco a poco debilitándose. Ya en 1978 había surgido una escisión dentro del PSA, cuando un sector del partido, liderado por Santiago Marracho, es absorvido por el PSOE, mientras que el sector más aragonesista continúa como PSA. Este hecho marcaría el principio del final del partido que había liderado el bloque aragonesista durante los últimos años. Por otra parte, el PTA se había convertido en el partido que más firmemente se había posicionado a favor de adoptar una “vía nacionalista revolucionaria”, según su propia terminología, y seguir el ejemplo de Herri Batasuna en Euskal Herria, es decir, construir un partido de unidad popular con todas las fuerzas de la izquierda aragonesista. Lo cuál les llevó a desvincularse del PTE estatal para constituirse en un partido de obediencia estricta aragonesa. Por su parte, la Joven Guardia Roja de Aragón (JGRA) -juventudes del PTA- lideradas por Jaime Gaspar Ochoa, presentarían en el último congreso del partido un documento titulado “La lucha autónoma hacia la destrucción del Estado y la independencia de Aragón”, con la idea de disolver la organización y crear grupos clandestinos que mediante acciones de lucha armada y sabotaje propagasen las ideas independentistas, influenciados por la filosofía de los grupos autónomos italianos, los avances del movimiento de liberación nacional vasco y las propias tesis soberanistas del PTA. En este sentido se llegaron a preparar -sin éxito- varias acciones contra la Diputación General de Aragón, quemas de bancos con cócteles molotov y ataques a vehículos militares estadounidenses y de la UVE (Unidad de Vigilancia Especial). Esto supuso el fin de la JGRA en la práctica y la desarticulación del movimiento juvenil aragonés tal y como se conocía hasta entonces.

En el mismo sentido, y en el clima convulso que se había generado dentro del aragonesismo político, ya muy resquebrajado, se produjo una ruptura dentro de la Asamblea Autonomista, entre los partidos que optaban por el reconocimiento de Aragón como nación, los cuáles apostaban por elaborar una alternativa nacionalista que asumiese como objetivo prioritario la defensa del derecho de autodeterminación (corriente impulsada especialmente desde el PTA y refirmada por MNA, PSA y PCA) y otra corriente (MCA y PCE), que optaba por seguir una línea continuista. Esto daría lugar a la creación en 1981 de Izquierda Nacionalista Aragonesa (INA), nutrida especialmente por la militancia del PTA, el MNA y el PSA. Por su parte, el PCA acabó integrándose en el PCPE en 1984, mientras que el MCA, tras unirse a la LCR, daría lugar en 1991 a la organización Liberazión.

Finalmente, en 1982, Aragón obtuvo una triste autonomía que poco tenía que ver con todo lo luchado. Había acabado una etapa llena de sangre, sudor y lágrimas, algunos compañeros se habían quedado en el camino, el movimiento había quedado destrozado y era el momento de parar, pensar y reconstruir.

III Ola. Reconstrucción del movimiento

En 1985 sale a información pública el primer proyecto de recrecimiento del pantano de Yesa, con vistas a abastecer el caudal de un posible futuro trasvase. En los años siguientes y especialmente durante los 90 se intensifican las movilizaciones masivas en defensa del territorio y contra los pantanos (Yesa, Biscarrués, Mularroya, etc.). En 1995 nace COAGRET (Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases). Durante estos años se organizaron manifestaciones en Artieda, Chaca, Uesca, Zaragoza, Barcelona, Madrid, Bruselas, etc. También se organizaron huelgas de hambre, encadenamientos, acampadas, marchas, cortes de carreteras, etc. Todo ello con la consiguiente respuesta represiva por parte del Estado.

En 1986, el RENA convoca una asamblea para valorar la conveniencia o no de articular un nuevo partido político nacionalista de izquierdas, que cubriese el espacio político dejado por INA tras su disolución y que canalizase las demandas populares que estaban surgiendo, lo cual finalmente desembocaría en la fundación de Chunta Aragonesista (CHA). El grueso de los cuadros de la nueva fuerza política eran jóvenes provenientes del PSA, el MNA y el resto de fuerzas pre-autonómicas. Paralelamente, en 1988, alrededor de 60 o 70 ex-militantes del entorno más radical del nacionalismo (sobre todo INA-PTA) se reunen en Boltanya con el objetivo de debatir sobre la posibilidad de retomar el proyecto de la Unidad Popular aragonesista. Aunque éste no llegará a plasmarse en una nueva organización, las bases acordadas sentarán en gran medida la línea política del nuevo Movimiento de Liberación Nacional de Aragón que emergía, tanto dentro como fuera de CHA.

Al tiempo que va aumentando la referencialidad de CHA entre la izquierda, el movimiento juvenil popular vive un momento de reactivación. Serán los años del NO a la OTAN, de la insumisión, de la recuperación de la cultura y las lenguas propias, de manifestaciones estudiantiles y los enfrentamientos con la policía, de la apertura y autogestión de casales, ateneos y okupas y de la lucha juvenil callejera contra el PEJ (Plan de Empleo Juvenil) que acabará desembocando en una gran Huelga General. En este ambiente de efervescencia, nacería en 1992 Chobenalla Aragonesista como juventudes de CHA. Ese mismo año surgiría dentro del partido la corriente independentista Caxicar, que impulsaría el reconocimiento oficial por parte de CHA del derecho de autodeterminación en la Asemblea Nacional de Teruel de ese mismo año. Dos años después surgiría Luita, una organización juvenil independentista crítica con CHA y en el 98 haría lo propio Puyalón de Cuchas, aún como corriente interna del partido, que aprobaría en 1999 las “Bases de Monzón”, desde donde se apostaba por la creación de una plataforma unitaria con perspectiva soberanista y socialista. De estos años cabe destacar especialmente el trabajo de Chobenalla para generar un espacio cultural y político propio para la juventud aragonesa, tanto en la militancia estudiantil y juvenil como en el “tiempo libre” y el ocio. Se abren Centros Sociales independentistas en Zaragoza y Uesca al tiempo que proliferan grupos de rock en aragonés y catalán (Mallacán, Los Draps, Prau, Ulut etc.) y grupos de fuerte influencia aragonesista (Azero, Estricalla, El Corazón del Sapo, etc.) jugando un papel clave al aportar al movimiento juvenil referencias político-musicales propias.

En el año 2.000 el Gobierno español presenta el Plan Hidrológico Nacional en el que se proyecta la realización de un trasvase del Ebro. El movimiento popular aragonés se articula rápidamente para dar respuesta al ataque, lo cuál derivaría en uno de los ciclos movilizatorios más importantes de la historia del país. Miles de aragoneses se echan a las calles para parar el proyecto. Durante esta etapa el movimiento juvenil independentista crece exponencialmente y logra gran implantación territorial (asambleas en Zaragoza, Uesca, Teruel, Casp, Andorra, Moncayo, Monegros, Calatayud, Viello Aragón…). En el ámbito estudiantil nace UCA (Universidat – Colectivo Aragonesista), primero como rama estudiantil de Chobenalla y después como organización autónoma. Por su parte Chobenalla realiza su V Asemblea Nacional, con gran esfuerzo teórico, reafirmándose como brazo juvenil del MLNA, lo que comienza a molestar en la cúpula de CHA, que, por otra parte, obtendrá en 2003 su mejor resultado, con casi 100.000 votos en las elecciones autonómicas, logrando 9 diputados en Cortes.

Creación de un espacio político propio para el MLNA

En octubre de 2002, Chobenalla edita unas pegatinas con el lema “a mí me dan asco” y las caras de Bush, Aznar, Biel, Atarés y Juan Carlos I. La cúpula de CHA ordena secuestrar esas pegatinas acrecentando la ya inevitable fractura entre el movimiento juvenil y el aparato del partido, cada vez más alejado de las bases y el espíritu inicial. En mitad de esta calma tensa llega la VI Asemblea Nacional de Chobenalla, celebrada en 2003 en Chaca. En ella se hace incapié en el independentismo y el socialismo revolucionario como línea estratégica de la organización. Eran los años previos a la EXPO, Chobenalla y CHA se habían opuesto en un principio a su realización, pero CHA “cambió de opinión” al ofrecérseles gobernar el Ayuntamiento de Zaragoza con el PSOE. El cambio de chaqueta no sentó bien en Chobenalla y esto, unido a las resoluciones adoptadas en su IV Asemblea Nacional, serían la excusa definitiva del Comité Nazional de Chunta para expulsar del partido a las juventudes en 2004 por 17 votos a favor y uno en contra (del representante de Puyalón).

Se abriría así un nuevo tiempo en el que el MLNA comenzaría a articular un espacio político propio fuera de CHA. Ese mismo año se lograría la derogación del Plan Hidrológico Nacional, lo que si bien fue una victoria rotunda del movimiento popular aragonés, supondría también la entrada en un ciclo postmovilizatorio. En 2005 se organizaría en Artieda el primer Esfendemos a Tierra, un festival de, por y para la juventud rebelde aragonesa con temática principal de lucha contra el pantano de Yesa y en defensa del territorio y en 2006 nacería el Bloque Indepedentista de Cuchas (BIC) como plataforma de los diferentes partidos, organizaciones, colectivos y sindicatos soberanistas. Mientras tanto, la cúpula de CHA continúa inmersa en una dinámica antidemocrática y alejada de sus bases, buena parte de las cuáles se solidarizan con las juventudes y comienza un goteo de militantes de las corrientes independentistas que van abandonando la formación (algunos son incluso expulsados). Sin embargo, la situación comienza a hacer mella en Chobenalla, donde se comienza a experimentar cierto desgaste. El movimiento juvenil se centra durante este periodo en la acción en la calle. La lucha contra la OTAN, la defensa de las montañas, el movimiento antifascista, etc. En 2007, durante el mitin central de Chunta Aragonesista para las elecciones autonómicas de ese año, varios militantes de Chobenalla descuelgan una pancarta gigante en protesta por la expulsión y son agredidos por miembros de CHA. Esas elecciones Chunta perdería 40.000 votos. Ante los malos resultados, en 2008 CHA trataría de reintegrar a Chobenalla en el partido, sin embargo la militancia juvenil lo rechaza en la Asemblea Nacional de Andorra por un 80% de los votos, reafirmándose como organización independiente y autónoma, al tiempo que Puyalón de Cuchas, que hasta ese momento había constituido una corriente interna de CHA, decide salir del partido y refundarse como nuevo partido político de la izquierda independentista. Serán tiempos de fortalecimiento y crecimiento del nuevo polo soberanista, organizado en el BIC, dando gran importancia a la participación en los movimientos sociales: la organización de los Pilars Populars, el Noviembre antifaixista, manifestaciones contra la izada de la bandera de España (plataforma Espanyola Au d’Astí), también el 20-D y el 23-A con motivo de los días nacionales, la organización del Esfendemos a Tierra, el Febrero Feminista, o la participación en la coordinadora Aragón Trilingüe. Al año siguiente, el MLNA presentaría la marca Cucha Independentista para participar por primera vez en unas elecciones europeas, dentro de la candidatura Iniciativa Internacionalista – La Solidaridad entre los Pueblos (II-SP), en la que confluirían prácticamente todas las organizaciones y partidos independentistas de las naciones oprimidas del Estado. La candidatura se vio inmersa en un proceso judicial y fue ilegalizada temporalmente por el Tribunal Supremo. Aunque los resultados a nivel estatal no serían los deseados, en Aragón serviría como proceso de rodaje. Ese año, Astral y Chobenalla anuncian en Artieda un proceso de unificación hacia la creación de una nueva organización juvenil unitaria, que daría como resultado el nacimiento de PURNA en febrero de 2010. En el plano movilizatorio, los primeros años de PURNA estuvieron marcados por el gran auge de los movimientos sociales que tendrían como punto de partida el 15M. Será un periodo de revitalización del movimiento estudiantil, constantes huelgas, manifestaciones, reactivación de las asambleas de facultad e institutos, el nacimiento de la CEEM (Coordinadora de Estudiantes de Enseñanzas Medias), la refundación de UCA en SEIRA (Sindicato d’Estudiants Independentistas y Revolucionarias d’Aragón), etc. Durante este periodo aumentarán tanto las bases como la influencia del movimiento. Será un tiempo de cambio generacional, con gran cantidad de militantes nuevas que irán incorporándose tanto a PURNA como a SEIRA. A partir de 2012 y con la organización muy rejuvenecida (la mayoría de los cuadros fundadores de PURNA ya habían ido pasando a Puyalón), comienza una nueva etapa, una nueva estrategia y un nuevo modelo de intervención política. A partir de 2016 se inicia un gran periodo de crecimiento que aumentará enormemente las bases de la organización, tanto en Zaragoza como en las comarcas rurales, donde poco a poco van surgiendo y asentándose nuevas asambleas (Somontano, La Llitera, Viello Aragón, etc.), proceso que se verá apoyado en la VI Asemblea Nacional, de carácter estratégico y que apostará por la construcción de un movimiento juvenil aragonés de masas. Por otra parte, SEIRA se integrará en PURNA en 2016 como brazo estudiantil (PURNA-Estudiants), ampliando el campo de intervención de la organización al ámbito estudiantil.

Durante los últimos años la acción política de la organización se ha desarrollado en la intervención en el movimiento estudiantil, la movilización de la juventud promoviendo marchas y manifestaciones (Per la Libertat, Autodefensa Feminista, Yesa No, etc.), el impulso de campañas de diferente índole (Juventud en Pie de Guerra, Sí a l’aragonés, Rebelión Juvenil, etc.), realización de acciones (ataque al toro de Osborne, cambio de marquesinas, descolgamiento de pancartas gigantes, etc.), la realización de talleres y formaciones (feminismo, lenguas, etc.) en diferentes casals, CSAs e institutos de Aragón, la participación en espacios y foros juveniles internacionalistas (Forum to Fight, Vuestra Peor Pesadilla, Pirineus en Lutas, etc.) y la organización del Esfendemos a Tierra.

Hemos de estar orgullosos de pertenecer a este movimiento que en diciembre de 2018 cumplirá 100 años, marcando como hito inicial el primer acto del aragonesismo radical en 1918. 100 años de lucha por la liberación social y nacional del pueblo trabajador aragonés y 100 años de juventud aragonesista revolucionaria. Que no se apague la chispa del MLNA. Nacimos para vencer.

A por otros 100.