La sonrisa siempre es revolucionaria (y aragonesa)

La sonrisa siempre es revolucionaria (y aragonesa)

Aquí va una lectura alegre, algo revolucionaria y radicalmente aragonesa. Entre hacer o esperar, preferimos lo primero, ya que la desesperanza no trae nada bueno y en Aragón lo sabemos de sobra. La IDA queda lejos en el tiempo. La ausencia y el olvido también.

Hace unas semanas leía con entusiasmo un artículo de Ánchel Reyes, en el que se transmitía ilusión ante las victorias colectivas que se han ido produciendo en los últimos meses, desde ese lugar tan nombrado, desde abajo, el movimiento popular aragonés. Eslampa feba balance con generoso optimismo de las 6.000 personas que se juntaron en Chaca para chilar ¡Salimos a ganar, os lugars y as bomberas forestals!, con alegría por conseguir impedir el sionista festival Sigizia (La Sotonera). Las numerosas movilizaciones en la Ribagorça o lo de Samitier (Sobrarbe) contra una planta de baterías de litio, demuestran que otro mundo es posible. Y a largo plazo, la defensa de la enseñanza pública, en todas sus dimensiones, o el monumental trabajo activista de la Plataforma a favor de los Paisajes de Teruel. Los procesos son importantes, en la medida que generan acción y participación, pero también las victorias han de ser contadas y celebradas. Ahí Ánchel lo tiene claro: estamos jodidas pero…

El tablero de la transformación social cambió en su totalidad. Eso también lo sabemos. Pero las “ganas” de revolución siguen ahí, con otros formatos, caras y cuerpos diversos, discursos y métodos diferentes. La juventud se organiza y empuja. Mientras escribo esto observo con entusiasmo (otra vez) toda la ola de acciones que tienen la vivienda como elemento central. Por eso hay que sonreir. Los aragonesismos de la chen en el centro, van haciendo país. Remarco el plural ya que para sonreir hay que incluir. Y las soberanías son múltiples, como las luchas sociales o el apoyo mutuo. Es el ADN de la izquierda.

Esto va de lo colectivo, de movimientos, más o menos autonomistas, o soberanistas, o populares, o como carajo se resignifique. Ahora con Oroel No Se Toca, Pirineo Digno o la campaña contra los centros de datos en Aragón. Antes fueron otros, ambiciosos como el Bloque Independentista de Cuchas o coordinadoras de todo tipo y condición. La memoria nos puede llevar hasta la transición y los estertores de la dictadura (pantano de Campo, el conflicto Mequinenza-Enher, los trasvases), pasando por la Aragón-Cazaril o Aragón No Se Vende.

Recordad, Aragón ya dijo que Yesa no, que no, que, que no. Por eso, debemos sonreir, aunque sea un poco. De alienación cultural, Fanon, la desposesión planificada desde lo hiperpolítico (autoría del crimen: Radio Monotes), o desamordazar la Ley Mordaza, escribiremos otro día. Aquí, como Lagor, desde abajo y para transformar este digno país.

Carlos Azagra (@cazagra)